Pab, 7, 9-13



Dios y el Diablo discuten en la mesa de un café.
Discuten, ríen, hablan, lloran, recuerdan y se lamentan.
Tratan de recordar si es q de verdardad existen o no; si es que son ateos o fanáticos.
Resignados ante tanta discordia, ya no pueden distinguir entre el pecado y el milagro; la traición y el sacrificio. Ya no sirven para juzgar. Ya no sirven para tentar.
Perdieron hace mucho tiempo ya lo q les pertenecía; quedaron encerrados en las calles, pizando baldosas flojas, mojándose los pies descalsos y las caras sucias. Es peor ser mendigo una vez q se fue Rey. La verguenza duele mas cuando uno recuerda, sentado en algun zaguán, lo que era estar sentado en un trono.
Y hundidos en estas meditaciones, piden una botella de caña, confiados en que sin la puta sobriedad refregandoles la realidad en la cara, el tiempo se va a hacer mas bancable.
Y recuerdan sus historias, que con cada vaso se hace mas clara...
Hubo un golpe de estado en el Infierno; las almas en pena ya no aguantaban estar con el aire acondicionado roto.
Al cielo lo clausuró el IPLA, x no tener salidas de emergencia. "no queremos otro Cromagnon", decían, mientras San Pedro trataba al pedo de coimearlos.
Se redujeron a cenizas, los arrugaron y les quitaron el brillo; los cocinaron al vapor, les apagaron cigarros en las plantas de los pies, les quitaron sus celulares, les quebraron los anteojos, les tiraron con piedras, les dieron la espalda y despues... simplemente los olvidaron.
Ni un rezo, ni un sermón, ni una amenaza. Ya no había ostias, ni cruces dadas vuelta. Se habian acabado las estrellas dadas vueltas, las peliculas de terror y el agua bendita.
Al vino de misa se lo tomaron los curas resignados a buscar otro laburo. El arte sacro perdió su cotizacion y empezo a juntar polvo en depositos sin luz. Hasta los enfermos y los brujos se olvidaron! NADA. No les quedo mas que los nombres. Y TODOS SE CONVIRITERON AL BUDAISMO.
Ahora no les quedaba mas para vivir que lo que ganaban en partidos de truco o de billar; hacian de estatuas vivientes en la peatonal (disfrazados el uno del otro, obviamente, para que nadie los descubriera), y mas de una vez el hambre low hizo correr con alguna cartera ajena.
Y así se les pasaban las tardes. Y éstas tardes se hacían noches, y a su vez se alargaban amargamente hasta el día. Los días se conglomeraban secretamente en semanas, meses, años... así continuamente, hasta que el tiempo perdió la forma y la continuidad.
De a dos las alegrías se hacen dobles; y las penas parecen partirse a la mitad.
Uno le hacía la gamba al otro, y ninguno quedó rengo.
Con el tiempo uno aprende, sana, resuelve, olvida, se acostumbra, se muere...
Pero ellos no iban a morirse, nahh! Si son Dios y el Diablo, HOMBRE!
Ellos ya estaban acostumbrados a eso; a ya no ser tema de conversacion en iglesias ni en cárceles, a hacer oído sordo a los rezos ajenos, a dejar que la maldad ocurra x si sola y a pensar cómo escapar corriendo de los bares cuando no se tiene plata para pagar la cuenta.
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