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Réquiem para dejarte ir

[[ Espacio que utilizo, para expresar que te extraño... ]]
Breves líneas en memoria de María Elvira Monali

Mediodía

Hasta ese día habían sido siempre las mismas palabras, los mismos silencios repetidos.
Las mismas caras y los mismos ojos que simulaban mirar a otro lado, mientras el corazón latía, y la sangre se agolpaba toda junta en el centro del alma.
Mientras lavaba los platos intentaba no escuchar, intentaba no pensar y evitar las lágrimas, esas lágrimas que nunca había querido mostrar... porque esa no era su pelea, no, no lo era. Inútilmente se repetía a ella misma "silencio, silencio, no escuches, no importa"... pero era inútil, ella sabía que por encima de esos pensamientos desbordaban las palabras, hirientes, como flechas que desgarraban los cuerpos de quienes las escucharan. Seguía lavando, rogando que no le tocara, porque nunca había una respuesta, esa no era su pelea... era de él y del mundo; no de ella ni de aquellos otros, solo de él y su mundo que siempre pendía del mismo hilo demasiado fino. Siempre había sido así, todos habitaban ese equilibrio vertiginoso, pero nunca caían, nunca había un stop, un final. Era la eterna repetición de lo mismo, las mismas situaciones, las mismas lágrimas, los mismos gritos, los mismos silencios y el mismo miedo. Ese miedo reinante, que no dejaba pensar, que bloqueaba los sentidos, lo había odiado desde pequeña. Años y años acarreando los mismos defectos sin poder corregirlos, porque eran más fuertes que la mente, se impregnaban en las mismísimas células y no se desprendían, no importaba lo que pasara, nunca iban a desprenderse. Sólo quedaba esperar, y suponer que el tiempo curaría aquellos cuerpos desagarrados de sentir, desgarrados de oír y callar.
Terminó de lavar y se quedó parada unos segundos en silencio, escuchando, pero no escuchaba nada, solo un murmullo. Sintió una gran angustia en el alma, pensando que a veces no sabía que era peor... si escuchar las palabras, o sólo sentir ese silencio desesperante. Comenzó a secar los platos, los guardó, barrió el piso, cerró las cortinas, apagó las luces y salió, con un último pensamiento en la mente: "Esta vida va a unirnos, o nos va a separar para siempre"...

Pensamiento: Estados.

La vida es una sucesión continua de etapas, etapas reinadas por estados. Los estados no se desarrollan en contextos estables, sino más bien mutantes. Son la fusión de pensamientos y sentimientos, de sensaciones y emociones.Son situaciones de perfecto equilibrio entre el cuerpo y la mente, donde experimentamos cosas que no podemos describir completamente, sino más bien de una manera parcial y dificultosa. La opción más viable para intentar explicar un estado, es induciendo estados similares con ayuda de la música por ejemplo, ya que solo atravesándolos puede llegarse a comprenderlos.

Relatos de ferrocarril

Subió en Palermo, con cara de haber pasado todo el día en Plaza Serrano. Pasó caminando por al lado mío, pero siguió de largo, buscando donde sentarse. La vi desaparecer, mirándome con una sonrisa hermosa de mujer-niña, al cerrar la puerta del siguiente vagón. A los diez minutos volvió... caminaba riendo, con el pelo despeinado, y unos aros extraños pero hermosos. Se paro casi al lado mío y se puso a leer un libro.
Yo la miraba, ella sonreía, siempre sonreía. Cada tanto nuestras miradas se cruzaban, y volvíamos a mirar a otro lado, yo al suelo, ella al libro, o a la ventana.
Después de un rato el hombre que estaba al lado mío se bajo, ella se sentó y siguió leyendo. Yo no podía dejar de mirarla, su pelo extraño, su sonrisa, su belleza poco clásica y desarticulada, sus maneras de evadir mis miradas.
Bruscamente cerró el libro, giró hacia mí, dijo "Te enamorarás en el tren, de una mujer con aros de Amadeo Modigliani".... y se bajó en Palomar.

Ensayo I: Los pájaros.

Siempre tuve esa adicción extraña a los cables de luz contra el cielo nublado, y los pájaros...
Que siempre huían, de algo, de mí. Siempre de mí y mis pensamientos vacíos.
¿Por qué?, ¿Por qué la inspiración aparecía siempre en los momentos más estúpidos?, lejos del papel, lejos de la tinta. Lejos de los verdaderos pensamientos que yo dejaba ir como los pájaros en el viento, lejos, porque eran demasiado... demasiado leves, pero pesados en la mente.
Uff!... ¿Por cuántos metros más se extendería este cable?, eterno, la esquina no me dejaba calcular. Finas líneas negras, matices de grises y el humo. El cuarto cigarrillo en dos cuadras no ayuda. Si, estoy fumando mucho. Resaca de viejos vicios que vuelven, contrario a los pájaros que se van, y los pensamientos (simbióticos) van y vienen, escapan y regresan.
El tiempo, y el humo, el humo perfecto... y las sensaciones, como siempre, indescriptibles.

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